Qué es el ácido hialurónico
El ácido hialurónico es una molécula que el propio cuerpo produce. Está presente en la piel, en las articulaciones y en los ojos, y tiene una característica importante: atrae y retiene agua. Por eso participa en la hidratación y en el volumen de los tejidos.
El ácido hialurónico que se usa en procedimientos faciales se produce en laboratorio y se presenta como un gel estéril, preparado para permanecer más tiempo en el tejido que la forma natural. Al ser similar a una sustancia que ya existe en el organismo, se considera biocompatible.
En la piel, la cantidad natural de ácido hialurónico disminuye con la edad, junto con el colágeno. Pero su uso en el rejuvenecimiento facial va más allá de hidratar: el gel aplicado en las capas profundas funciona como estructura.
Otro punto que ayuda a entender el ácido hialurónico facial: no es permanente. Con el tiempo, el organismo realiza la reabsorción gradual del gel. Esto tiene dos consecuencias prácticas. El resultado necesita mantenimiento, y el tratamiento puede ajustarse a medida que el rostro cambia a lo largo de los años.
Para qué sirve el ácido hialurónico en el rostro
Cuando alguien pregunta para qué sirve el ácido hialurónico en la cara, la respuesta más común es "rellenar arrugas". Está incompleta. En el rejuvenecimiento facial, el papel principal del ácido hialurónico es estructural, y puede cumplir funciones distintas según el plan de cada rostro.
Reponer estructura
Con el envejecimiento, el rostro pierde volumen en las capas profundas y, con él, el soporte. Colocado en los puntos correctos, el gel devuelve apoyo a los tejidos, como una base que vuelve a sostener lo que estaba cediendo. Para entender esta pérdida en detalle, vea cómo cambia el rostro con el paso de los años.
Reposicionar lo que descendió
Cuando la estructura se reconstruye en los puntos de apoyo, los tejidos que descendieron vuelven a una posición más alta. De ahí viene el efecto lifting: el rostro se ve más levantado sin cirugía, porque ganó apoyo por debajo, y no porque recibió volumen por encima.
Definir los rasgos
Después de la base, el ácido hialurónico también puede dar proyección al mentón y a los pómulos y dibujar el contorno de la mandíbula. Es la etapa de acabado: los rasgos que siempre fueron suyos, un poco más definidos, sin cambiar quién es usted.
Cómo se realiza la aplicación de ácido hialurónico
La aplicación de ácido hialurónico es un procedimiento que se realiza en la consulta, por un profesional habilitado. Lo que ocurre en el sillón es solo una parte. La parte que más define el resultado viene antes.
Evaluación y planificación
En la evaluación facial, el profesional analiza los tercios del rostro, lo que perdió estructura y lo que solo parece cansado. Para el Dr. Fred Fortes, el análisis facial es conocimiento de base de la odontología: crecimiento óseo, asimetrías, el motivo de una mirada más caída y también el momento de vida de cada paciente. De ese diagnóstico sale el plan: qué zonas se tratan, en qué orden y con cuánto producto.
Los puntos profundos de apoyo
Conocer la anatomía es lo que separa un relleno que sostiene de un relleno que pesa. En el Protocolo N3F®, el ácido hialurónico se coloca primero en los planos profundos, junto a los ligamentos que sostienen el rostro. Es esa base la que devuelve el soporte y produce el efecto lifting.
El dibujo fino
Con la estructura hecha, llega el dibujo, para que el resultado quede natural y no pesado. La cantidad es la que el rostro pide, definida en la evaluación, y no una tabla fija por zona.
Relleno puntual o planificación del rostro completo
El mismo producto puede usarse de dos formas muy distintas. En las aplicaciones aisladas por zona, cada queja se trata por separado: un poco en la ojera, un poco en el surco, un poco en la boca. Cada decisión parece pequeña, pero el conjunto puede perder proporción.
El aspecto artificial que tanta gente teme viene justamente del exceso de volumen o del volumen en el lugar equivocado. Un surco rellenado cuando la causa estaba en el pómulo que descendió, por ejemplo, tiende a dejar el rostro pesado.
Esto no quiere decir que toda paciente necesite mucho producto. Hay rostros que necesitan estructura antes que cualquier otra cosa, y hay rostros que todavía no necesitan nada. Quien lo define es la evaluación.
Planificar el rostro completo es el camino contrario. El diagnóstico mira el rostro como un conjunto y decide el orden de las etapas: primero la reposición estructural, después el reposicionamiento y, por último, el embellecimiento. Por eso el Dr. Fred no trata zonas aisladas y siempre realiza el protocolo completo. Como él dice: "Yo no vendo jeringas. Yo vendo resultado y recurrencia."
Qué cambia de un producto a otro
No todo ácido hialurónico es igual. Los geles varían en consistencia y en grado de reticulación, el proceso que une las moléculas entre sí y hace que el gel dure más en el tejido. Los geles más firmes suelen elegirse para dar estructura; los más suaves, para zonas delicadas y de acabado.
Por eso la indicación por zona forma parte de la planificación, y la elección del producto corresponde al profesional. Comparar tratamientos solo por el número de jeringas tampoco tiene sentido: el resultado no se vende por mililitro. Lo que cuenta es el plan, la elección del gel para cada capa y la lectura de quien aplica. Un criterio básico que vale para cualquier paciente es confirmar que el producto tiene registro en Anvisa, la agencia sanitaria de Brasil, y que la aplicación la realiza un profesional habilitado.
En el Protocolo N3F®, el ácido hialurónico que usa el Dr. Fred es UP Contour, de Ilikia, marca con la que desarrolla contenido científico y formación.
Cuidados y seguimiento después de la aplicación
Después de una aplicación de ácido hialurónico, es habitual cierta hinchazón en los primeros días, y las indicaciones de cuidado las da el profesional habilitado que realizó el procedimiento. Cualquier duda posterior debe consultarse con él.
Antes de la aplicación, cuéntele al profesional su historial de salud, alergias, uso de remedios y procedimientos anteriores en el rostro. Esta información forma parte de la evaluación y ayuda a decidir si es el momento de tratar.
El resultado tampoco se cierra el mismo día. La acomodación del gel en los tejidos lleva algún tiempo, y por eso el Protocolo N3F® incluye una revisión a los 60 días: con todo asentado, se hacen los ajustes finos.
Después, el mantenimiento anual usa alrededor de un tercio de la cantidad inicial, ajustada al momento de cada paciente. ¿Quiere entender la duración en detalle? Lea cuánto dura el ácido hialurónico en la cara. Para ver el paso a paso completo, conozca el Protocolo N3F®.
